Hace un tiempo veía la inteligencia artificial como algo lejano o incluso complejo. Hoy se convirtió en una herramienta que uso todos los días, tanto en mi vida profesional, personal, y en mi emprendimiento, y honestamente siento que llegó para quedarse.
Algo que me parece importante entender es que la inteligencia artificial no es solo para programadores, ingenieros o empresas grandes. Realmente cualquier persona puede usarla en su día a día. Desde organizar tareas, optimizar tiempos y generar ideas, hasta aprender algo nuevo, tomar decisiones o mejorar procesos personales y laborales.
Trabajar liderando proyectos tecnológicos y al mismo tiempo sacar adelante un emprendimiento no es tarea fácil. Durante mucho tiempo pensé que la clave estaba únicamente en organizar mejor mi tiempo, pero entendí que también se trata de trabajar de manera más inteligente. Y ahí fue donde la inteligencia artificial empezó a hacer parte de mi día a día.
Actualmente trabajo liderando proyectos tecnológicos enfocados en optimizar procesos de gestión del talento humano, donde constantemente debemos buscar soluciones, automatizaciones y mejoras para los clientes. Esto implica parametrización, análisis de oportunidades de mejora, creación de nuevos desarrollos, seguimiento de indicadores, soporte y toma de decisiones constantes.
Por otro lado, también soy emprendedora, donde además de la creatividad, hay una parte administrativa muy importante: manejo de inventario, control de tiempos, estrategias comerciales, organización de tareas, cronogramas y seguimiento de resultados.
En ambos roles encontré algo en común: la necesidad de optimizar el tiempo sin perder calidad ni creatividad. Ahí es donde la inteligencia artificial me ha ayudado muchísimo.
Con el tiempo, la inteligencia artificial pasó de ser una curiosidad tecnológica a convertirse en una herramienta que potencia mis ideas y mi productividad. A veces tengo una visión clara de lo que quiero hacer, pero necesito aterrizarla, estructurarla o proyectarla mejor. Con la inteligencia artificial puedo convertir ideas rápidas en propuestas organizadas, desarrollar estrategias, crear indicadores, redactar documentos, estructurar presentaciones o incluso visualizar cómo podría funcionar una solución tecnológica antes de plantearla al cliente.
En mi rol como líder de proyectos, me ayuda a analizar necesidades y plantear alternativas más rápidas y claras. También me permite generar resúmenes, organizar requerimientos, evaluar pros y contras de una idea y mejorar la comunicación con los clientes. Algo muy valioso es que me ayuda a traducir necesidades operativas en soluciones más aterrizadas y funcionales.
Además, me ha ayudado mucho en la toma de decisiones. Muchas veces tenemos varias ideas al mismo tiempo, pero no siempre es fácil ver el panorama completo. La IA me permite analizar escenarios, identificar riesgos, pensar en oportunidades de mejora y validar enfoques antes de ejecutarlos.
Como emprendedora, la utilizo para organizar estrategias, crear contenido, estructurar promociones, definir actividades diarias y hasta pensar en nuevas formas de crecer el negocio. Me ayuda a ahorrar tiempo en tareas operativas y me permite enfocarme más en la creatividad y en la experiencia que quiero ofrecerles a mis clientes.
Pero creo que el mayor beneficio ha sido la gestión del tiempo. Tener dos roles exige disciplina y organización. La inteligencia artificial no reemplaza el trabajo ni las ideas, pero sí acelera muchos procesos y permite avanzar más rápido. Eso sí, entendí que funciona mejor cuando uno tiene claridad sobre sus objetivos y administra bien sus espacios y horarios.
Hoy siento que la IA no solo me ayuda a trabajar más rápido, sino también a pensar más grande. Se convirtió en una extensión de mi creatividad y en una herramienta que me impulsa a transformar ideas en proyectos mucho más estructurados, estratégicos y funcionales.
La inteligencia artificial también puede ayudar en la vida cotidiana:
- Organizar mejor el tiempo.
- Crear hábitos y rutinas.
- Aprender nuevas habilidades.
- Administrar gastos o presupuestos.
- Planear viajes o actividades.
- Generar ideas de contenido o negocio.
- Mejorar procesos personales.
- Resolver dudas rápidamente.
- Automatizar tareas repetitivas.
Creo que estamos en un momento donde aprender a usar inteligencia artificial ya no es una opción lejana, sino una habilidad que todos deberíamos desarrollar. No significa depender completamente de ella, sino aprender a usarla como una herramienta de apoyo para ser más estratégicos, más productivos y hasta más creativos.
La IA no viene a reemplazarnos. Viene a ayudarnos a enfocarnos en lo que realmente aporta valor: nuestras ideas, nuestra visión y nuestra capacidad de crear. Cuando aprendemos a usarla correctamente, puede convertirse en una herramienta capaz de llevar nuestras capacidades a otro nivel.
María Paula Niño, Ingeniera Industrial y Líder de Proyectos en TRI.

